marbella, ayer y hoy
La extendida especie de que Marbella es un municipio surgido prácticamente de la nada, un pueblito de pescadores sin historia ni raices que tan solo debe su nombre y su marbete al desarrollo turístico, constituye una de las falacias más sangrantes, y no por ello menos extendida, sobre esta ciudad.
Marbella tiene fuste histórico, su creación se remonta a más de un milenio antes de Cristo y nunca fué una aldeilla que vivía de las sardinas que cosechaban sus redes. hasta en el pasado más cercano, siguió siendo siempre una ciudad importante que, en todo caso, vivía de su campo, de su agricultura y de su minería. El desarrollo turístico, su fama internacional más que merecida, se la ganó después.
No obstante, resulta difícil situar los orígenes de la ciudad que unos eruditos identifican con la Mainake griega, otros con la Salduba romana, y otros con la Cilniana, también romana, aunque ésta estaría más cerca del actual San Pedro Alcántara. Tolomeo y el historiador romano Pomponio Mela ya hablaban de Salduba, una ciudad situada cerca de Malaca (Málaga) y Laccipo ( al norte de la actual Casares). Lo que es indudable, polémicas de nomenclatura aparte, es que ya existía un nucleo urbano importante en tiempos romanos y que, seguramente, el asentamiento era aún más antiguo. De hecho, por remontarse a tiempos remotos, en los alrededores de la ciudad, como en la cueva de Pecho Redondo, se encontraron restos neolíticos de entidad. Los vestigios romanos encontrados certifican qu e ya contábamos con una ciudad de considerables dimensiones. Uno de los primeros historiadores que se interesaron por nuestro pasado, Vazquez Clavel en el siglo XVII, halló en sus excavaciones, termas en la calle Muro, cimientos en las calles Carmen y Ortiz de Molinillo, monedas y vasijas en las obras de renovación del antiguo ayuntamiento, y unas pilas de forma cuadrada en la propia plaza de los Naranjos.
ROMA.
Fernando Alcalá, cronista oficial de la ciudad
coincide con la apreciación de su compañero y sostiene que el casco antiguo
medieval se levantó sobre las ruínas de una ciudad romana, que identifica con
Salduba, cuyos elementos serían
posteriormente reutilizados ( por ejemplo en su castillo, en el que se
aprovecharon sillares y hasta un capitel jónico para sus murallas) por los
árabes.
Pero hay más vestigios romanos en el término municipal, como las termas romanas situadas al sur de San Pedro Alcántara, o la villa romana de Rio Verde. Las termas conocidas popularmente como Las Bóvedas, parecen pertenecer, según las últimas excavaciones realizadas, a una antigua mansión de recreo de finales del imperio romano. La hacienda era grande, contaba con acueductos para allegar agua a la finca y a los baños y, probablemente, según los restos hallados en las catas, mantenía una industria de salazones. Posiblemente el preciado "garum" romano. Hoy se conservan las bóvedas de la terma (de ahí su nombre). La villa romana, que fuera excavada en la margen de rio Verde por el arqueólogo Carlos Posac, mantiene en bastante buen estado alguno de sus mosaicos, entre los que destacan sus motivos culinarios y su motivo central La Gorgonia.
Otro de los monumentos históricos más destacables de Marbella es la basílica paleocristiana de Vega de Mar, de interés arqueológico nacional con su doble abside. Este excelente hallazgo arqueológico fué realizado en 1930 por el profesor Pérez de Barrada. Se trata de un pequeño templo que se data en el siglo IV después de Cristo.
MARBELLA MUSULMANA.
Los musulmanes, que invadieron la península en el siglo VIII, reconocieron el valor estratégico de la población. En el siglo XII, el historiador Al Idrisi la definía como "una ciudad pequeña pero bien habitada". Su población se calculaba en estos tiempos en unos 3.000 habitantes. Los musulmanes la fortificaron y sus numerosos vestigios han perdurado, con desigual suerte, hasta nuestro dias. El más importante es, sin duda, el Castillo, bastión de la ciudadela. El recinto amurallado de la medina reunía unos 90.000 metros cuadrados de calles. Además, todo el litoral contaba con varias torres almenaras (de señales) que permitían vigilar las incursiones procedentes del otro lado del Mediterráneo. Posteriormente, los Reyes Católicos y Carlos V reconstruyeron algunas y mandaron levantar otras con un fin similar aunque en este caso vigilaban a la propia Berbería. Marbella era en tiempos árabes ciudad de huertas y cultivos entre los que sobresalían por su fama los higos y frutales. También había numerosas moreras dedicadas a la seda. El Castillo se considera, según Fernando Alcalá, una obra califal del siglo X, que fué ampliado en periodo nazarí.
Carlos Posac cree que en algunos de sus testeros se utilizarón restos de templos romanos, el perímetro fortificado de la ciudad presentaba tres puertas, de Ronda de Málaga y del Mar, nombres que aún permanecen en la toponimia local.
El rey Fernando El Católico, en su avance hacia Granada, conquista la ciudad con facilidad el 11 de Junio de 1.485. desde entonces, el santo que se honra este dia, el chipriota Bernabé, se convierte en patrono de la ciudad y el lugar en que el caudillo moro entrega las llaves al rey, se denomina Cruz de Humilladero. Pese a lo que comúnmente se cree, el nombre se debe a que fué el propio Fernando quien se humilló para dar gracias a Dios por haber tomado la ciudad sin derramamiento de sangre, y no a que lo hiciera el rey moro en señal de sumisión.
FORTIFICACION.
Los Reyes Católicos deciden reforzar las defensas
de la ciudad. que también experimentó grandes cambios interiormente. Alcalá
destaca la construcción de varias capillas, del convento de la Santísima
Trinidad, casi pegado a las murallas y del que hoy se conservan apenas unas
maltrechas arcadas, y del Hospital de San Juan de Dios, destinado a los
forasteros enfermos. En la plaza de los Naranjos se erige la ermita de Santiago
y en los exteriores el convento de San Francisco, ya demolido. Se abren nuevas
calles, entre las que destacaría la calle Nueva que enlazaba con la puerta del
Mar y daba acceso a La Marina.
Otras obras destacables son el hospital Alonso de Bazán, construido por el que fuera alcaide en 1.568 y que hoy se ha convertido en el Museo del Grabado Español Contemporáneo y sede de la Delegación de Cultura, y la cárcel. De esta última, tampoco queda ningún vestigio ya que allí se levantó el nuevo Ayuntamiento y del antiguo se conserva su sala capitular, con un bello artesonado, y varios murales en lo que hoy es despacho de la Alcaldía, hace unos años museo municipal y en el siglo XVII sala de justicia. Los frescos al temple representan a las santas Justa y Rufina, un cristo crucificado y un escudo imperial de España.
La iglesia de la Encarnación, cuyo campanario fué durante lustros el punto más alto de la ciudad, se edificó en 1.618. Los Austrias impulsaron tambien el desarrollo de la ciudad y de este periodo se conservan vestigios importantes como la casa del corregidor, en la propia plaza de los Naranjos, y muchas mansiones con sus característicos miradores.
Marbella continúa su crecimiento en el siglo XVIII con la creación del barrio de San Francisco con calles tan emblemáticas como Ancha o Lobatas. En la Marina se levanta el Fuerte de San Luis, sobre el que ahora está construido el Hotel El Fuerte. A mediados de este siglo, el casco urbano de Marbella cuenta con 820 casas, de las que solo 14 estaban en ruinas o deshabitadas. Surgen nuevas iglesias como la del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la calle Ancha, o la del Calvario en el parque del mismo nombre, ya fagocitada por el desarrollo de la ciudad. El proyecto para reforzar las defensas del Castillo se elabora en 1735 y los primeros viajeros ingleses se asoman a su belleza. Francis Carter señala que Marbella "tiene una situación extremadamente agradable".
EMPUJE INDUSTRIAL.
En el siglo XIX la ciudad se ensancha hacia el barrio Nuevo, hoy conocido simplemente por el barrio, junto al arroyo de Las Represas. Se acometen numerosas obras públicas, como edificios, calles y puentes. El crecimiento está muy ligado a la desaparición de los corsarios, lo que permitía a Marbella traspasar su recinto amurallado. Pero el gran empuje será industrial, a manos privadas, con la creación de las ferrerías de La Concepción, montada por la familia Heredia, y la de El Angel, obra de los Ejiró. Trabajaban en ellas mas de mil jornaleros. La otra colonia, ésta de marcado carácter agrícola, fué fundada en 1870 por Manuel Gutierrez de la Concha, marqués del Duero, en lo que sería el germen del actual San Pedro Alcántara. La ciudad, pese a que para muchos es desconocido, contó así con los primeros altos hornos de España.
Pero el negocio, una vez que se esquilmó el bosque aledaño de sierra
Blanca para alimentarlos, terminó por abandonarse. Marbella se dota de
alumbrado, primero con reverberos (1.845) y ya a finales de siglo con luz
eléctrica. La farola ahora situada en la plaza Virgen de Africa y antes en la
del Ayuntamiento tiene fecha de 1.886. Alcalá Marín, a cuyos amenos trabajos de
recopilación histórica hay que acudir ineludiblemente, considera que el hecho
mas "venturoso" de la historia de Marbella en este siglo lo constituyeron las
colonias de San Pedro y El Angel.
San Pedro Alcántara contaba en sus inicios con 10.000 hectáreas y se convirtió en una de las colonias agrícolas modelo de la España de este tiempo, tanto por su organización como métodos de producción con la introducción de la primera maquinaria en el campo. Allí se probó el primer tractor a vapor. La colonia inicial la formaban 146 casas con casi un millar de labriegos. Se construyeron pantanos y acequias y la colonia adquirió entidad de pueblo,con sus órganos de administración y seguridad propios. La ferrería de El Angel fue reconvertida en feraz colonia agrícola. Sus productos, sobre todo sus maravillosas naranjas, son un elemento más de la memoria colectiva del pueblo.
LA MARINA.
Paralelamente, se desarrolla La Marina, la zona sur de la ciudad, de la que ya existían vestigios romanos. Cuenta con varios almacenes de salazones y existía una torre denominada de La Mar. Son múltiples los testimonios que hablan de la belleza de la ensenada de Marbella. El fuerte de San Luís fué terminado en 1.725. Contaba con puente levadizo pero desapareció en la guerra de la Independencia. Cuando se retiraron los franceses, lo dinamitaron. Apenas si queda el resto de un torreón en los jardines del actual hotel. El primer proyecto de puerto se quedaría en el denominado muelle de piedra que se iniciaría en 1.818, en tiempos de Fernando VII. Su construcción fué dificultosa y en 1.830, cuando apenas si tenía 100 metros,se abandonaron los trabajos.
Otro muelle importante será el de hierro, construido por la compañia "The Marbella Iron Ore C. L." que explotaba la mina de hierro del Peñoncillo. El pantalán para carga y descarga del mineral tenía 344 metros y se asentaba en el centro de La Rada, en lo que hoy sería la bajada de Miguel Cano. La mina, otro vestigio del señero desarrollo industrial de la Marbella del XIX, terminó cerrándose y el muelle de hierro fue desguazado y vendido como chatarra en 1.934. Marbella también contaba con un viejo faro, situado donde hoy se levanta el nuevo, que fué construido a mediados de siglo. Hacia 1.955 logró por fin levantarse el primer puerto, que fué pesquero, junto con el barrio de pescadores de La Bajadilla.
SIGLO XX.
El desarrollo de Marbella acabaría en el siglo XX con algunas de la estampas idílicas de la ciudad ; su paseo de Guadalpin, la zona de La Fontanilla con todo el litoral diáfano, y la antigua Alameda, centro de la vida urbana de la ciudad con su jaula y sus diligencias. No obstante se levantan otros edificios como la plaza de toros, el casino, el teatro principal y los primeros hoteles como El Comercial (1.918) o el Miramar (1.935). El despegue turístico se producirá restañadas las primeras heridas de la Guerra Civil con iniciativas como la de Ricardo Soriano, marqués de Ivanrey, pionero donde los haya, que crea las ventas y albergues del Rodeo. Luego llegarían El Fuerte, el Marbella Club, el Golf Guadalmina, el San Nicolás y el Don Pepe o Los Monteros.
Surgen también, como producto de la venta parcelada de las colonias de San Pedro y El Angel, los primeros grandes complejos turísticos, entre los que destaca el de Guadalmina, creado por Norberto Goizueta, o el de Nueva Andalucia, promovido por José Banús. Su puerto deportivo, construido hace unos 25 años, se convirtió en el más importante de España. Luego llegaron más puertos, como el Deportivo de Marbella o Cabopino, y una decena de campos de golf y cientos de urbanizaciones de lujo. El desarrollo del supuesto pueblecito de pescadores, apenas una aldea sin oficio y beneficio para la másatrevida de las ignorancias, es hoy el mascarón de proa del turismo nacional. Una historia de futuro que aún está por escribir pero que, como queda relatado, tuvo los cimientos sólidos de una ciudad con solera que puede sentirse orgullosa de su pasado. De su larga historia.
EL CASTILLO
.
EL MONUMENTO HISTORICO MAS IMPORTANTE DE LA CIUDAD.
Recuperar el más importante monumento histórico de la ciudad de Marbella, ha sido un anhelo acariciado por todos los estudiosos y amantes de la Marbella antigua, musulmana, desconocida y olvidada.
El castillo de Marbella vivió y aùn hoy, en una gran parte, vive enterrado y embutido en un amasijo de casas viejas que le impiden mostrar al mundo su poderío, su belleza y su gran fuerza cultural.
Si analizamos la historia mas reciente del Castillo de Marbella, desde el punto de vista estético tenemos que congratularnos, ya que sin lugar a dudas hoy el visitante puede disfrutar de una magnífica panorámica. La fachada Este se la conoce al descubierto desde tiempo inmemorial; sus vistas al Arroyo de la Represa y por tanto su proyección sobre lo que se conocía como la barbacana, hizo que a nadie se le ocurriera adosar a esta fachada casa alguna.
Los más viejos del lugar cuentan a modo de leyenda que una de las ventanas de la ùnica torre que queda en pie del Castillo presenta un enorme hueco herencia de la toma de la ciudad de Marbella por los Reyes Católicos. Evidentemente esto es dificilmente creible, pero al menos nos aporta un dato de fantasía que nos situa en una época en que los marbelleros, bajo la dominación musulmana, recuperaron su propia historia, y partiendo de esta premisa el visitante puede recorrer hoy la fachada Norte del Castillo con la placidez de no encontrarse casuchas ensambladas a su piedra recia y ocre y que hace que al atardecer, cuando las luces de las farolas empiezan a despuntar, la imaginación del visitante se deje envolver del embrujo árabe y por el olor fresco y penetrante del azahar , hasta el punto de ser capaz de sentir el orgullo del marbellero que conoce su historia y desea proclamarla.
Esa sensación que ya nunca olvidará el visitante, será el principal motivo para volver a recorrer las murallas viejas del castillo.
Para volver a subir por la rampa de la calle Carmen, dejando tras de si el vigoroso torreón esquinado de la plaza de la iglesia, acceder a las espléndidas plazas del castillo o de San Bernabé y descubrir el antiguo patio de armas del castillo, donde desgraciadamente la insensibilidad de nuestros antepasados hizo que se contruyera un colegio y viviendas de profesores, ambos edificios de dudoso gusto. Desde este patio puede subirse a la torre que antes mencionamos y que está situada en la fachada norte.
Hoy por hoy, el gran reto de los políticos e instituciones culturales sería recuperar en todo su esplendor la fachada sur, que como deciamos comienza con el majestuoso torreón que hace esquina con las calles Carmen y Trinidad. A partir de aquí nos encontramos con un grupo de aberrantes casuchas emplastadas en la piedra formando con frecuencia enormes pilares. A continuación, y sin dejar la calle Trinidad, la muralla emerge majestuosa y viva, mostrando su amplitud con un poderío insultánte; y de ahí volvemos a la parte Este.
Nuestro recorrido ha terminado, pero nuestra ilusión no. Desde este momento al viajero se le cambian los esquemas culturales de Marbella; de ahí que se proponga descubrirla, escudriñar sus rincones. En definitiva, desea abrirse a otros conceptos de la Marbella típica y tópica del folleto turístico.
Francisco Echamendi Aristu
Una institución sin archivos es como
una persona que haya perdido la memoria. ¿Que fué de su pasado?, ¿Que
acontecimientos formaron parte de su historia?.. No faltarán referencias,
alusiones, pero faltará la memoria hecha de datos, basada en documentos, en
letra impresa. Esto ha sucedido en el Archivo o los Archivos de la Parroquia de
la Encarnación, de Marbella. La ignorancia, el fuego, iras ciegas destruyeron la
historia de siglos, la historia de un pueblo, la historia escrita -manuscrita-
de una Comunidad. ¿Como se construyó el Templo? ¿Que personas y acontecimientos
sucedieron a lo largo de los siglos?....
Por otros datos, se sabe que después de
la "Reconquista", o entrega de la Ciudad a los Monarcas Católicos, eran dos las
Parroquia erigidas en Marbella, la de Santa Maria y la de San Jacobo. La
segunda, posiblemente instituda en torno a la Capilla de Santiago, Plaza de los
Naranjos, sede hoy de la Cofradía del Cristo del Amor y de Maria Santísima de la
Caridad. ¿ Y la de Santa María?.....
A partir de cierta fecha, desconocida, se la tituló con "la Encarnación". Son varias las parroquias de poblaciones próximas con este mismo título: Ojén, Yunquera, Alora, Alhaurín....
¿Por qué esa devoción tan extendida?... Sin duda, un dato a descubrir. Posiblemente la antigua se encontraba en el mismo solar del templo actual, aunque de proporciones más reducidas.Cuando se levantó la vieja soleria, en 1982,para instalar la nueva, se encontraron muy diversos enterramientos, señal de que el primer cementerio cristiano fué la propia iglesia, y parte de unos muros que debieron pertenecer al anterior templo de Santa Maria.
La
Encarnación" ha sido en los ùltimos tiempos un edificio emblemático de Marbella.
Programas, carteles, propaganda, etc. presentan la Torre de la Iglesia como
símbolo de identidad. Como dato histórico de su construcción aparece en la
fachada sur de la torre el escudo de armas del Obispo Luis Fernandez de Córdoba,
con la siguiente inscripción:
El Obispo Don Luis Fernandez de Córdoba, nacido en la Ciudad de Córdoba, hijo de los Condes de Guadalcazar, después de ser obispo de Salamanca, vino destinado a Málaga, donde fué obispo desde el 11 de Mayo de 1615, hasta el 13 de Febrero de 1625, en que fué destinado a Santiago.
La Iglesia de la Encarnación, con
su bella y majestuosa portada barroca, con su alta y esbelta torre, ha sido
durante siglos, hasta el desarrollo turístico, la ùnica Parroquia de la Ciudad,
centro religioso principal de los católicos. Resulta un Templo espacioso, con
tres naves, y amplia cùpula sobre el altar mayor. Un viejo apunte de los años
veinte, decía: "contiene muchos retablos, bastante curiosos, de estilo barroco;
algunos de los cuales ostentan bellas pinturas y notables imágenes de talla".
Todo, con órgano de fabricación alemana, fué pasto de las llamas el año mil
novecientos treinta y seis. Posteriormente, reconstruido el Templo en mil
novecientos treinta y nueve, se le ha ido dotando de nuevos retablos e imágenes,
algunos segùn fotografías antiguas. En la actualidad resulta un bello templo que
no ha perdido su pàtina de antiguedad.
Su magnifico òrgano, - Organo del
Sol Mayor- , contribuye, no solo al culto litùrgico, sino a la difusiòn de la
cultura musical, por los interesantes conciertos que se organizan durante el
año.
Muchos años de
historia, avalados por los vestigios romanos, visigodos y árabes dispersos por
su territorio, se resumen en el encantador casco antiguo de la ciudad.
Un dédalo de estrechas callejas y minusculas plazuelas, que rodean la
plaza de los Naranjos y la majestuosa
Iglesia de la Encarnación,
donde buganvillas geraneos ponen su contrapunto colorista al blanco de la cal de
las fachadas y al ocre de las gastadas piedras del antaño poderoso
Castillo Musulmán, y
en el que un verdadero enjambre de tiendas, bares y restaurantes ofrecen al
viandante un sinfín de tentaciones.
Pasear por este laberinto constituye siempre una delicia,
sobre todo cuando el azahar de los naranjos en primavera, o la flor de la dama
de noche en el estío, impregnan el ambiente con el embrujo de sus delicados
aromas.
Visitas guiadas por el centro de la Ciudad, Plaza de los Naranjos, Castillo,
Iglesia, y museos del Bonsai y del Grabado Español Contemporáneo. Solo grupos.
Contactar con Turismo. Tel. 952.77 14 42.
Mandada construir por el Principe Salman, de Arabia Saudita, la mezquita del Rey Abd-El Aziz en Marbella, es un fiel exponente de la moderna arquitectura andaluza, inspirada en la cultura de otra época.
Obra del arquitecto cordobés Juan Mora, la mezquita tiene una capacidad para más de 800 creyentes y está ubicada en una nivelada colina, rodeada de espléndidos jardines y bajo un contorno que invita por su tranquilidad al recogimiento espiritual. Además de la nave central para el culto religioso, consta de vivienda para el imán y servidores e incluye una magnifica biblioteca.
Frente al Mediterràneo y al borde de la carretera Cadiz-Malaga, dista 4 kms. del centro de Marbella, sobre un terreno de 10.500 m2. Su superficie construida tiene alrededor de 834 m2 de los cuales 600 están destinados a los musulmanes varones, para que practiquen la oración y en su centro están e l "Mihrab" y el "Minbar" y a ambos lados, derecha e izquierda, salas exclusivas para las mujeres, unidas por escaleras que conducen a la puerta especial para las mujeres y el lugar para abluciones.
El alzado de su techo queda culminado por una cupula en el centro de la Mezquita, de 12 m de diámetro, rodeado de 24 ventanas con cristales multicolores, consiguiendo una magnìfica iluminación.
Una lámpara de bronce de 500 kg. y 130 lámparas obra original del siglo segundo de la Hégira, cuelga del centro del techo.
La biblioteca abarca una superficie de 187 m2 con capacidad para más de treinta mil volumenes, que, versan especialmente sobre el tema del Korán.
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